L legó el día que esperé por mucho tiempo, el de viajar a Europa. El viaje fue largo, cansado, agotado, pero lleno de muchas aventuras para nosotros y para nuestra pequeña. Antes creía que mejor era hacer un vuelo directo, pero definitivamente el vuelo tiene que tener 1 escala, y si es 2 mejor.

Partimos desde Los Ángeles hacia Londres. El vuelo estuvo tranquilo ya que hicimos una escala en Atlanta, la parada fue necesaria para que nuestra pequeña pueda caminar, correr, cansarse y comer algún snack. El vuelo duro aproximadamente 4 horas, no hubo turbulencias y estábamos felices con el servicio a bordo que nos brindo Delta.

En Atlanta estuvimos por lo menos unas 3 horas, y luego tomamos el avión directo hacia Londres en Air France. La atención en Air France fue espectacular. Primero, no había mucha gente lo cual pudimos agarrar 3 asientos para nosotros solos. Mi pequeña estaba cómodamente sentada en el asiento del medio. Las aeromozas fueron tan amables, tan atentas que me daban ganas de darles un abrazo. El vuelo estuvo tranquilo, viajamos de noche así que pudimos dormir, y nuestra pequeña pudo descansar tranquila en el asiento del medio.

Mi pequeña se tardo un poco para que se duerma, para eso mi esposo y yo planeamos qué hacer en caso que no se duerma rápido. Días antes del viaje compramos cosas pequeñas para distraerla como: stickers, colores, libritos para pintar, muñequitos y plastilina. Aparte de llevar siempre el infaltable iPad, el cual bajamos películas y juegos para entretener. Así pasaron 2 horas de vuelo y ella estaba bien ocupada. Luego llegó la cena, no comió casi nada así que sólo atinamos a darle snacks, que de todas maneras iba a comer como: plátano, galletas de avena, pasas, cereal y agua. En esa época ella usaba el chupón así que para dormir fue la salvación. 

Continua…